Memorias Italianas.

Viajando y recordando

Con motivo de un control medico personal, en un Instituto de la ciudad de La Plata, comenzamos junto con mi hermana Ana Maria y mi esposa Ester, un itinerario desde Saladillo, precisamente el domingo 27 de enero, día del aniversario del nacimiento del abuelo Eugenio Rossi, nacido en Pedernone, Friuli Venezia Giulia, región del norte de Italia. El abuelo Eugenio arribó a Argentina cuando tenia entre 9 y 11 años de edad y se radicó en Lobos, para luego ir a Saladillo, donde descansan sus restos. Ese mismo domingo visitamos a Bety Santilli y Beto Gimenez, cuñados de mi hermana quienes viven en una chacra en Polvaredas. Me encantan esos lugares y especialmente los animales y las típicas chacras de campo, lo que me da mucha nostalgia. Nos prodigaron mucho afecto y atención por lo que estamos muy agradecidos.

Posteriormente fuimos al Cementerio Municipal a visitar al abuelo Eugenio principalmente, también a nuestros padres y a los abuelos Fanesi.

Luego fuimos a visitar a tía Azusena, nuera del abuelo Eugenio y señora del tío Roberto, ya fallecido. Siempre valoré la parte humana de la tía, quien cuidó con dedicación y cariño al abuelo en sus últimos años de su vida, con el valor de una verdadera hija, ademas cuidaba a su hijo Diego, el mayor y a Nestor, el menor, quien lamentablemente falleció, momento tan caro para los sentimientos de esta buenísima mujer. Fue una lastima llegar a su casa y no encontrarla, por lo que le debemos una futura próxima visita.

De ahí visitamos a nuestra querida prima Marta, gatera como yo pero con al diferencia que sus gatos son silvestres y no se dejan tocar. Ella estaba con su marido Nestor, siempre una persona muy agradable, con quien charlamos de las abejas, que aun conserva y cosecha miel.

De esa manera cerramos el itinerario del domingo, para seguir el lunes emprendiendo el viaje a La Plata, llegando a la casa de Susana y Roberto, primos políticos de mi hermana, teniendo un recibimiento maravilloso, ellos viven en la sección quintas del barrio Olmos, pasando Etcheverry y este encuentro me sirvió para entablar contacto con algunos primos, hijos de la tía Petrona, la mayor de las hermanas de mamá.

Roberto, el marido de Susana se ofreció en acompañarnos a visitar a nuestro primo Ricardo, pero por razones de tiempo y del calor agobiante, no pudimos, por lo que quedó pendiente la visita.

Roberto es amante de los valores tradicionales y conserva herramientas de tiro animal como reliquias, y tanto él, como Susana y su hijo Robertito adoran a los caballos.

En horas de la tarde, después de realizarme la primera parte de los estudios, fuimos a la casa de Juan Carlos Fanesi nuestro primo, y su esposa Elsita Gutierrez. Charlando profundamente con él, de nuestros abuelos Nazareno y Julia, surgió una situación de la que aun no he podido reaccionar por la emoción que me causó; me mostró una foto de nuestros abuelos, tomada a principios del 1900 y tuvo el gesto "grandote" de decirme "te la regalo".

M

​El día martes, nunca imaginé otra gran sorpresa, cuando salí de la casa de Juan Carlos y crucé la calle para saludar a Araceli, otra prima, hermana de Juan Carlos. Hablando también de los abuelos y mirando fotografías sus abuelos maternos de apellido Ricci, jamas espere ver una fotografía de su tío Paco, un hombre a quien admire toda mi vida desde mi infancia, en ese entonces se comentaban las vicisitudes e interacción en el Hospital Neuro-Psiquiátrico Dr. Alejandro Korn, de Melchor Romero, La Plata. Nos estrechamos en un profundo abrazo porque ese hombre fue quien me inspiró a seguir esta especialidad que amo profundamente y que aun hoy disfruto ejercer hasta los finales de mis días, si Dios me da lucidez. Paco, padecía Esquizofrenia Paranoide, la madre de las enfermedades psiquiátricas, pero a su vez contaba con una inteligencia excepcional.

Ese mismo día, gracias a la paciencia y tenacidad de mi esposa y chofer, Ester, comenzamos el recorrido por La Plata, al terminar mi estudio cardiológico, después de 40 años, visitamos el Centro de Estudiantes de Saladillo, ubicado en la calle 50 entre 2 y 3. Fui uno de los primeros becados del Municipio de Saladillo y permanecí allí durante 3 años, luego me mudé a una pensión en la zona de La Cumbre de La Plata, cerca de Melchor Romero.

Cuando termine el 4° año de medicina y cursé psiquiatría en el Hospital Alejandro Korn, no tuve ninguna duda en seguir esta especialidad, y tuve la hermosa experiencia con una paciente que provenía de Pehuajó de quien me quedó una frase gravada, " Yo soy como el tero, no duermo ni de día ni de noche", esta frase me llegó, porque nací y crecí en el campo y le puso condimento a mi carrera.

Luego fuimos a la Facultad de Medicina, donde disfruté el estudio y cursé los tres años básicos y el resto de los años compartí el estudio practico en el Hospital San Martín.

Aquí terminamos este lindo viaje, pasando por Saladillo a dejar a mi hermana en su casa y volviendo a Olavarría ya que mis pacientes, mis mascotas y mis plantas me esperaban.


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