Memorias Italianas.

17 de diciembre, mis 70 años!


Ante la proximidad de cumplir mis 70 años, me llegan recuerdos desde mi primer cumpleaños, y a pesar de haber crecido en medio del campo, mis padres, a su manera, siempre me los festejaban. Iban mis tíos, mis padrinos, tío Tito y tía Rosa, mis primos y mis abuelos Eugenio Rossi y Julia Frontalini, a quienes, por suerte pude disfrutar hasta mis 18 años. Del abuelo Nazareno Fanesi y de la abuela Angela Zappa, solo tengo anécdotas, porque no los conocí. Mis familiares y amigos, pueden visitar la web y conocer la historia de estos 4 inmigrantes italianos y de sus descendientes.

Quiero agradecer a Dios por mi origen italiano, agradecer a mis abuelos inmigrantes por haber elegido a nuestra querida Argentina y en especial Saladillo y Colonia Broggi, donde formaron sus familias, un lugar donde todos nos conocíamos y después de décadas aún vive en el mismo lugar donde vivieron mis abuelos Fanesi, mi primo Miguel, con sus 80 años recientemente cumplidos y su hermano, mi primo Tito vive en la casa de mis padrinos, el resto estamos esparcidos en la Provincia de Bs. As.

Agradezco a mis maestros, en especial a la inolvidable Rosita Gutierrez y a su querida familia a quienes aprecio mucho, y no puedo dejar de nombrar a la Escuela Nacional n°186 del Paraje La Campana. Agradezco a mis queridos compañeros y amigos de la infancia y adolescencia por los momentos vividos. Agradezco a la vida, que aunque con un retraso de 6 años, por vivir en el campo, tuve la posibilidad de estudiar el secundario en Saladillo y estudiar en la Universidad de La Plata.

Agradecido por haber conocido a los abuelos maternos de mis hijos. Agradecido con mi ex mujer por hacerme padre de Maria Victoria y Juan Bernardo, y por haber transitado un camino juntos, que nos permitió, en un principio llegar a Azul para nuestras especialidades, y en especial la mía, carrera que amo profundamente, Psiquiatría, porque tiene una visión global del ser humano, en el aspecto físico, mental, espiritual y por encima de todo, humano.

Agradecido con este querido pueblo de Olavarría, por su hospitalidad, su diversidad cultural y por haber podido incertarme.

Agradecido de estar presente y por haber encontrado a mi actual esposa, Ester quien complementa artísticamente todas mis expresiones y las vivimos con pasión. A sus hijas, Mónica y Andrea, a sus esposos, por darme la oportunidad de ser abuelo de Esteban , Leandro y Logan, que al mejor estilo Italianos, nos vemos casi todos los días.

Agradecido con mis vecinos, con mis compañeros de bailes, cenas y festejos.

Agradecido con mis pacientes, que mas allá de lo profesional nos prodigamos afecto de índole fraternal.

Agradecido con los artistas y en especial a los músicos que me alegran los días.

Agradecido con todas las colectividades, por hacerme partícipe de sus festividades, haciéndome sentir parte de ellos, como cuando me eligieron Rey de los Alemanes del Volga, por ser divertido, un Tano entre Alemanes.

Aunque tengamos achaques en las articulaciones, arrugas, y canas, hay que mantener la mente y el espíritu joven, para que pueda ser un ejemplo digno de imitar.

Agradecer a la naturaleza toda, por mis plantas, mis flores y mis mascotas , que en algunos momentos difíciles siempre me acompañaron y levantaron mi animo, en especial mis gatos , remedando a mi abuelo Eugenio, quien pasó sus últimos días de su vida en su rancho en compañía de sus gatos Tití y Chuluto. Recordando a mi querida abuela Julia con su quinta, sus frutales, como su manzana enana que por suerte hoy, tengo una planta igual, gracias a mi primo Miguel, y precisamente esta planta madura para Navidad.

Mientras estoy dictando este largo texto a mi hija en el afecto, Andrea, quien tiene el brazo acalambrado por mi frenesí, voy recordando anécdotas y les cuento la siguiente con un nudo en la garganta y lagrimas en los ojos, unos días antes de mi nacimiento ya fechado, hubo una gran tormenta y mi mamá salió urgente a encerrar unos pollitos chiquitos y precipitó mi parto, o sea que los pollitos, gallinas y gallos, a quienes amo, están enlazados a mí, ya que provocaron por así decirlo, el trabajo de parto. Nací en una casa en Saladillo, con ayuda de una partera de apellido Santiago, donde estuve 7 días, para volver en charré al rancho donde pasé 15 años de mi vida. En esa casa también nació mi querida hermana Ana María, a quien agradezco por haberme dado a mis 3 sobrinos quienes ya me han hecho tío abuelo.

Termino con un fuerte y profundo abrazo, donde palpiten corazón con corazón, y sin temerle a la partida, que en algún momento llegará.

Saludos!

Daniel Fanesi


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