Memorias Italianas.

149º Aniversario de Olavarría

En el suplemento especial por el Aniversario de Olavarría en el Diario El Popular, conmemorado el 25 de noviembre pasado, quise aportar al mismo el siguiente texto pero como es demasiado extenso hicieron la publicación de una síntesis que igualmente es interesante.

Con motivo del 149º aniversario de Olavarría y como ex Agente Consular de Italia de esta ciudad, la que tuve oportunidad de conocer en 1972, como de pasada, porque aquí tenía a mi padrino de confirmación quiero expresar mis recuerdos y mi sentir.

Al venir yo de un pueblo más chico, Saladillo, en aquel entonces me llamo la atención de Olavarría, la Estación de trenes, la terminal de ómnibus, el gran Supermercado Olavarría, ubicado en el barrio San Vicente y que pertenecía a una familia destacada origen siciliano, la familia Castrovinci; las amplias calles y avenidas de esta ciudad y los parques que a decir verdad y a fuerza de ser honesto a la ciudad le faltaban arboles, pero con todo lo demás hacia que se diferenciara de otras ciudades.

En 1979, ya casi radicado, por situaciones familiares y haciendo mi residencia psiquiátrica en Azul, venia asiduamente aquí y me instale a principios de 1982 en el pujante Barrio CECO, del cual tengo gratísimos recuerdos.

Fui descubriendo una Olavarría abierta a todas las colectividades y me permitió hacerme de la ciudadanía italiana, a estudiar el idioma y a integrarme con los inmigrantes italianos, interiorizándome en sus 20 regiones que estaban casi en su totalidad representadas. Olavarría recibió abiertamente a la Sociedad Italiana, fundada en 1883, y permitió todas las expresiones laborales como la minería, la agricultura, la ganadería, etc., absorbiendo la inmigración italiana casi en una forma masiva, sin temor a exagerar, representando la mitad más uno de los habitantes.

A medida que fueron solucionando problemas laborales se fue creando la comunicación entre si y dando lugar, a comienzos del siglo pasado, a la parte asistencial, así como la necesidad de generar la enseñanza de la lengua italiana a través de la entidad madre, la Escuela Dante Alighieri. Las diferentes regiones italianas, equivalentes a nuestras provincias argentinas, contribuyeron a esa enseñanza agregando la conservación de sus distintos dialectos y a punto de partida de esto, se trasladó a los hábitos y costumbres como por ejemplo la gastronomía, muy rica por cierto, siendo casi la esencia de los italianos del buon mangiare , es decir la buena comida.

En Olavarría tuve la oportunidad de conocer a franciscanos y como su figura emblemática conocí a Fray Romeo quien aporto mucho y fue tan querido por toda la comunidad, como también conocí a Fray Giorgio Scaini con su querida acordeón y la recopilación de sus 100 canciones italianas que representaban a todas la regiones que aun tienen vigencia y son fuente de inspiración de las actividades corales. Si hacemos un recorrido por la historia de los apellidos podemos encontrar una síntesis de las diferentes expresiones en el arte, la pintura, la escultura, las obras literarias, el comercio, la industria, los servicios y todos en mayor o menos medida, tienen su toque italiano.

No olvidemos que Olavarría fue cuna de originarios también, siendo uno de los grandes partidos de nuestra provincia con casi 750.000 hectáreas, un pueblo que desde 1867, próxima a llegar a sus sesquicentenario, acunó a casi todas las razas, amalgamando a una diversidad de naciones europeas expresándolas en casi su totalidad y mezclándolas con la autóctona.

Dada a su pujanza en la actualidad hay muchos olavarrienses diversificados en el mundo, enorgulleciendo a este pueblo centrípeto en cuanto a la recepción de gente y centrifugo en cuanto a la proyección de gente en el mundo.

Deseo que tengamos una Olavarría eterna y feliz.

Como contribución sugiero a todos los descendientes de italianos que incursionen en www.italianosenelmundo.com y envíen historias de sus antepasados y gente de Italia que sigue la pagina, lee las historias y ellos también nos escriben.

Dr. Daniel Fanesi

(Ex Agente Consular)

Edición Anterior: 25 de Noviembre de 2016

EDICIÓN IMPRESA // LA CIUDAD

Los italianos son una colectividad que marcó su presencia y su particular estilo en la ciudad

Tal vez sea una de las colectividades más numerosas en la ciudad de Olavarría. Los italianos y sus descendientes han acompañado y acompañan la historia lugareña con actividades sociales y culturales. El nombre de la península figura en calles, plazas y plazoletas.

La colectividad italiana ha tenido una presencia activa en la comunidad olavarriense desde fines del siglo XIX, época en la que llegaron numerosos inmigrantes desde Italia, principalmente del sur de la península. Las sociedades que funcionaron en ese tiempo -esto es la Asociación Mutual Menotti Garibaldi (1883) y la Francesco Crispi (1890)- fueron creadas con un espíritu solidario y su principal función era el mutualismo. Estas dos asociaciones se fusionaron en 1918 formando la nueva entidad que pasó a llamarse Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Menotti Garibaldi / Francesco Crispi, que perdura en la actualidad. En su tiempo, gozó de fama el teatro Garibaldi, que lamentablemente resultó demolido para dar paso al moderno edificio, actual sede de la Sociedad Italiana. La Agencia Consular de Olavarría, encargada de los trámites de documentación de italianos y descendientes, comenzó sus actividades en el año 1936 y entre sus responsables se contó a Cav. Tucci, Cav. Giuseppe Mogavero, Dr. Francesco Lorenzini, Cav. Enrico De Carlino, Cav. Giacomo Alessio, Dr. Daniel Fanesi y actualmente la profesora Lidia Abalo Burani de Scrimizzi. Por la importante cantidad de nativos y descendientes de italianos, Olavarría ha tenido representantes en el Comites (Comité de Italianos en el Exterior), una responsabilidad cubierta sucesivamente por el Dr. Mario Gregorini, el Dr. Amadeo Papa, Gino Alessio y actualmente el Dr. Miguel A. Scalchi, quien es vicepresidente del mencionado organismo. Importante fue la presencia en nuestra ciudad a partir de 1948 de los padres franciscanos conventuales, procedentes de la Basilíca de San Antonio de Padua, Región Véneta, Italia, y si bien el templo Nuestra Señora de Monte Viggiano data de 1936, la llegada de los frailes, casi todos italianos, le dio un toque de italianidad a los festejos religiosos de la ciudad. Las fábricas de cemento y cal de la zona serrana tuvieron como sus primeros obreros muchos inmigrantes italianos, llegados de las distintas regiones de Italia. Las actividades sociales y culturales fueron incrementadas con las creaciones del Círculo Italiano; de la escuela de italiano de la Asociación Cultural "Dante Alighieri" (1966); el Fogolar Furlan (1976); la Asociación Familia Siciliana (1979); y la ARIO (Asociación de Regiones Italianas de Olavarría) en 1986, que daría origen a diversas asociaciones de regiones como Calabria, Piemonte, Veneto, Le Marche, Abruzzo, Lombardía, Sicilia y Basilicata, entre otros. Siempre los italianos estuvieron presentes en las distintas conmemoraciones de fechas patrias argentinas, rindiendo homenaje a los héroes patrios, sin dejar de recordar además festejos y conmemoraciones inherentes a su patria lejana, tan querida en sus recuerdos. La plaza Italia, la calle Italia, la plazoleta Sicilia y el monumento de la Loba Capitolina (monumento realizado por la artista Virginia Herbón y donado a la ciudad por la Sociedad italiana) en el Paseo de los Italianos, son muestras del reconocimiento por parte de la ciudad de Olavarría a la colectividad. Miembros de la colectividad, formando parte de las distintas asociaciones, han participado del Primer Encuentro Regional de Teatro (1988), en las Fiesta de las Colectividades, en la Sociedad Rural, la Fiesta de los Puentes, la fiesta de Santa Lucía en Sierra Chica y la fiesta de la ciudad de Olavarría, entre otras muchas. La Sociedad Italiana La condición para integrar la asociación era tener entre los 15 y 50 años y gozar de buena salud. Corría agosto de 1883 cuando se integró la primera Comisión Directiva, presidida por Alfonso De Lellis. Comenzaron sin nada, solamente con el aporte voluntario de los integrantes. Buscar socios y juntar fondos destinados a conseguir la sede, fue su primera meta. En 1886, uno de los directivos, don Michele Mazzucchi, hizo donación voluntaria y espontánea de una fracción de terreno, sobre el cual se alza hoy el edificio social. En los primeros tiempos sus funciones fueron la asistencia médica, pensión a viudas, seguro social y medicamentos. A partir de 1888, en las actas de la Sociedad se menciona el Hospital Italiano de Olavarría, que tenía médicos y farmacias con contrato estables. En 1890 surge un problema en el seno de la novel sociedad (razones políticas entre los seguidores de Giuseppe Garibaldi y Francesco Crispi), y eso provocó la creación de una nueva entidad mutualista a la que se da la denominación de "Francesco Crispi". Veintiocho años más tarde llegaría la reunificación y, con ella, la posesión de dos salones (uno el que ocupa actualmente la Biblioteca 1º de Mayo) y un Panteón Social en el Cementerio para inhumación de los socios. Las mutuales de aquel entonces tenían un fondo común que provenía de cuotas, donaciones, y beneficios de la muy intensa actividad social hecha de kermeses, recitales, bailes y teatro. Por 1941, la local era una de las sociedades de socorros más rica del Partido con un capital de 100.000 pesos, todo esto solamente con 50 socios que se irían multiplicando con el correr del tiempo. Ortensio Améndola, Antonio Aitala, Luigi Ciancio, José Fittipaldi, Américo Napolitano, Armando Spina, Omar Mazza, César Valicenti, Giacomo Alessio, Giovanni Mazza y Enzo M. Ardizzoli son los hombres que han presidido la entidad a través de su historia. Del primer presidente de aquella Sociedad Filantrópica Italiana, don Alfonso De Lellis, al actual, doctor Miguel A. Scalchi, muchas cosas pasaron en el tiempo, buenas, malas y regulares, pero se sigue con la tarea emprendida, tratando de innovar, de ajustarse a los tiempos que corren y de brindar a los socios nuevos beneficios. El año pasado, la Sociedad Italiana realizó una fiesta popular en la localidad de Loma Negra denominada "Italia nel cuore". Ha organizado y auspiciado diversas actividades, como obras de teatro, encuentros de coros y proyecciones de películas, además de las cantinas que a menudo se llevan a cabo en sus instalaciones. En la sede de la entidad se realizan talleres de teatro a cargo del profesor Julio Sarrat Biaggini, danzas italianas con la profesora Aldana Espelet Francomano, y el coro a cargo de Araceli Mazzucco. Los miembros de la comisión directiva y socios colaboradores se encuentran íntegramente abocados a la tarea de reconstruir el salón para fiestas recientemente adquirido. Franciscanos y arte "En Olavarría tuve la oportunidad de conocer a franciscanos y, como su figura emblemática, tomé contacto con fray Romeo, quien aportó mucho y fue tan querido por toda la comunidad, como también conocí a fray Giorgio Scaini, con su querido acordeón y la recopilación de sus 100 canciones italianas que representaban a todas las regiones, las que aún tienen vigencia y son fuente de inspiración de las actividades corales. "Si hacemos un recorrido por la historia de los apellidos, podemos encontrar una síntesis de las diferentes expresiones en el arte, la pintura, la escultura, las obras literarias, el comercio, la industria, los servicios, y todos, en mayor o menor medida, tienen su toque italiano". (Extractado de una colaboración del Dr. Daniel Fanesi, ex agente consular de la ciudad)


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