Memorias Italianas.

Encuentro con viejos amigos y familiares en Saladillo

El fin de semana pasado Ester y yo viajamos a Saladillo, fuimos a una cena del Centro de Jubilados de la calle Mitre donde mi prima Dolly era una de las organizadoras, junto con un hermoso grupo de jovenes de espiritu que trasciende las dificultades que pueden dar las edades.

Como es casi tradicional, en cada viaje a mis pagos, me encuentro con familiares y compañeros de la escuela primaria, y en este caso estuve con Carlos Tomassini y Rulo Maccinelli. Tambien nos encontramos con algunos primos Fanesi-Rossi y pudo acompañarme mi hermana Ana María que hacia mucho que no salia, por ciestiones personales.

El domingo almorzamos con mi hermana y previamente aprovechamos a visitar a mi prima Isabel Rossi y para mi sorpresa vi que tiene el olivo que yo le regale a su mama, la tía Rosa, ese olivo, nacio en mi terraza, y ahora como legado lo tiene Isabel. Aqui se ve en la foto que nos tomo Ester de ese emotivo momento.

Una nieta de Isabel, con cascaras de maní molidas, hizo un dibujito con sus deditos, a Ester con sus conocimientos artísticos le encantó y lo relacionó con el trabajo de su tío Eber Derman quien es luthier y cuyo trabajo se ve en las fotografías. Hace bajos como los que se ve en las imágenes.

Luego visité a Marcos Romero, novio de una nieta de mi querida prima Zulema, y aprovecho a contarles parte de mi trabajo, Marcos fue mi paciente y me consultó porque le habían diagnosticado Fibromialgia; pero ahora está muy motivado porque desaparecieron los síntomas. Hay que crear conciencia para los que padecen esta enfermedad ya que en el fondo se esconde una gran depresión.

Pasando la hora del té... (la que transcribe, Andrea, me pregunta... "Los italianos también tienen hora del té como los ingleses?" y si, le digo, mas italiana que mi abuelita Julia no conocí, ella era una ferviente consumidora de té, rechazaba el café tan italiano y jamás probo el mate porque creía que era contaminante). Aclarado esto sigo... Hicimos una visita a la casa de Agustina Brunetti, una de las ultimas sobrevivientes de los chacareros de Colonia Broggi, tiene 95 años. Las imágenes testimonian el motivo encuentro, también se encontraban, Ester, Alberto y Zuli Brunetti, mi hermana y yo fuimos prácticamente familia de ellos, más que vecinos, nuestros padres tenían 50 hectáreas cada uno y pudieron alimentarnos, educarnos y generar entre nosotros este sentido de amistad que a pesar del paso del tiempo, aun perdura. Compartimos la niñez, paso un tiempo donde cada uno hizo su vida y ahora a esta edad se reedita. Por suerte siempre me acompaña mi esposa Ester que puede tomar las fotografías y no es ajena a este tipo de movilizaciones sentimentales.


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