Memorias Italianas.

Imaginar lo que fue y presenciar lo que es hoy

El 31 de enero iniciamos un periplo por Colonia Broggi después de habernos quedado la noche del sábado en casa de mi primo Miguel, hijo del tío Agustín. Pasamos una noche gratificante donde abundaron los recuerdos, anécdotas y fundamentalmente quedarnos en una casa donde cerquita nomas estuvieron mis abuelos Nazareno y Julia fue muy emotivo. Ver el cielo tan cerca, las estrellas, la luna en cuarto menguante, sentir el cantar de grillos y gallos, el olor a pasto, la brisa nocturna, imaginar tiempos idos, con casas ocupadas en el pasado por familias grandes completas, donde hoy quedan solo montes y rudimentos de escombros, paisajes contrastados con algunas casas convertidas como casco de estancias, como la que teníamos nosotros, que hoy está sumamente ampliada y según relato de mi primo Miguel, contó que fueron arquitectos de Capital Federal y dijeron al nuevo morador que hiciera las remodelaciones que quisiera pero que no tocara el techo porque está muy bien hecho y es llamativo. En una oportunidad le pregunté a mi papá el porqué había diseñado así el techo y me dijo que trajo el sueño de Bariloche cuando había hecho el Servicio Militar, por ejemplo el techo del famoso Centro Cívico que se observa una gran pendiente que evitan la acumulación de nieve, obviamente que en el centro de la provincia de Bs As no nieva salvo en raras excepciones.

Al comenzar el recorrido completo por Colonia Broggi, llegue a lo que es el Paraje La Campana y ahí están testimoniadas lo que es la actual escuela que reemplazo el edificio rancho, también en las imágenes van a ver el viejo mástil que aún se conserva con sus escaloncitos donde nosotros de pequeños alumnos izábamos la bandera y parecía que tocábamos el cielo con las manos.

En otra fotografía se ve un viejo nogal que al decir viejo imaginaríamos de gran dimensiones, pero como nosotros los humanos, está cada vez mas chiquito y a punto de claudicar, quizá le falte atención y tiene un simbolismo para mí porque con mis compañeros lo plantamos allá por 1956 o 60 en el día del árbol.

También se ve el club donde se organizaban bailes y aun los hacen, como el 75 aniversario de la escuela, cuando participamos ex alumnos y ex docentes el 19 de noviembre del 2011. Mi tío Esteban Bolla, marido de mi tía Negra, puso mucho esmero y amor para el crecimiento de este club.

En un verano de 1972 cuando yo era estudiante de medicina ayude a hacer los pozos de los baños de este club y de la escuela, ya que ayude a mi padre que era albañil amateur.

En este lugar tuve un encuentro con una persona emblemática de La Campana, que fue mi compañero de escuela y amigo, Hugo Benigni, que aun vive ahí y es muy amante de estas historias.

Al ver el lugar en la actualidad pude percibir un encontronazo emocional de lo que fue y lo que es. Hay que hacer mucho esfuerzo en nuestra inteligencia emocional para poder acomodar nuestros sentimientos. Imaginar lo que fue y presenciar lo que es hoy.

Invito a ustedes a que experimenten estas vivencias, al menos leyendo esto que para mi humilde entender es gratificante para la mente y el espíritu.

Después de este recorrido que tiene mucha nostalgia completamos el viaje yendo a La Plata acompañados por mi sobrino Gabriel y su señora; llegamos a la casa de mi primo Juan Carlos, y fue muy emotivo ver que aun conservan las costumbres que dejo mi querido tío Antonio y mi tía Chela, nunca olvidados, por sus tradiciones heredadas de mi abuela Julia. Hay una parra y plantaciones de paltas, manzanas, cerezas, etc., como también destaco el cariño espontaneo y sincero.

De ahí fuimos al hospital San Roque de Gonnet, donde está internado mi sobrino, hijo menor de mi hermana, recuperándose de un terrible accidente, pero lo encontramos con mucha fortaleza y con ganas de seguir adelante.

Terminamos las imágenes del viaje con el sol entrante.


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