Memorias Italianas.

Aquí nacimos


El 16 de diciembre de 1948, después de soportar una tormenta de verano para encerrar los pollitos que criaba, mi mama tuvo un traspié que podría haber provocado mi alumbramiento en el campo. Por fortuna mi padre preparó el charré, que era el medio que usaban para movilizarse y por la tarde del 16 o por la mañana del 17 de diciembre acerco a mi mama a esta hermosa mansión, que aun existe, y ahí quedó ella al resguardo bajo el cuidado de una famosa partera que lamentablemente no recuerdo el nombre. Ahí nací el 17 de diciembre de 1948 y en el mismo lugar, casi 5 años después nació mi hermana Ana María.

Agradezco a mis padres la actitud que tuvieron de darnos ese hermoso lugar donde nacer. Después nos llevaron al rancho de barro negro, tenia fogones tipo chimenea y las hornallas eran sostenidas por varillas de hierro viejo, bien al estilo croto; las pavas, las ollas y sartenes se llenaban de hollín aunque mi madre se encargaba de sacarles lustre. El fuego era alimentado por estiércol de vaca seco y leñas de cardos, hasta que aparecieron los montes en la década del ´50, como he comentado en otras historias. El rancho empezó a ser construido por mi papa a principios de 1946 y le puso todo su amor, mi primo Miguel siempre lo consideró como un hombre emprendedor y que lo demostró hasta el final de sus días. En Julio de ese año, creo que el 23, concretaron casamiento por civil e iglesia, siendo los padrinos mi tía Rosa y tío Tito. El día del casamiento salieron de la casa de mi abuelo Eugenio en carro, por la gran inundación típica de esa zona, concretaron la ceremonia religiosa en la iglesia de Saladillo que hasta en la actualidad luce hermosa y la fiesta la hicieron en el rancho de los padrinos.

La luna de miel que tuvieron fue en el mismo regreso al nido que había preparado mi papá, a semejanza de un hornero, pájaro nacional que va a ser impreso en el billete de máximo valor de nuestra querida Argentina.


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