Memorias Italianas.

Casamiento de mi primo Osvaldo Güi


Después del servicio militar, Osvaldo vino a Olavarría en busca de trabajo, casi al mismo tiempo que mi padrino de confirmación; Aldo Bocón.

Osvaldo era hijo de mi tía Lila, y consiguió trabajo en la Unidad 2 del Penal de Sierra Chica y siempre contaba hechos dramáticos, que en la actualidad, cuando atiendo a un paciente que trabaja allí, me trae reminiscencias.

Mi padrino de confirmación, Aldo, era hijo en el afecto de mi tío abuelo Enrique, hermano de mi abuelo Nazareno, quien como trabajaba como acopiador, como regalo de confirmación me dio un gallito pigmeo con piquito chueco, que al largarlo desde arriba del techo del gallinero para que volara me regocijaba con su canto, era de un color armiñado, tipo Susi. Cuando este gallito murió entré en duelo y en la actualidad, en la terraza del pent-house donde vivo, tengo 2 gallos y sus compañeras de los que disfruto todos los días sus cantos, aunque llamen la atención de los visitantes de la plaza central de Olavarría y resignada paciencia de mis queridos vecinos.

Osvaldo trató de ayudarme para salvarme de hacer el servicio militar, al que yo rechazaba visceralmente y que afortunadamente me salve por numero bajo, y digo afortunadamente porque eso hubiese sido una profunda frustración por no poder continuar con mís estudios. Quiso el destino que cuando nos recibimos de médicos, la madre de mis hijos y yo, y de haber tenido un conocimiento previo de Olavarría; decidimos largarnos, en el caso de Liliana, a hacer la residencia general en Olavarría y en mi caso la residencia de psiquiatría en Azul, que llevaba 2 años de gestión, en el 1978 y 1979.

Ese fue una de mis grandes realizaciones después de haber terminado el secundario.


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