Memorias Italianas.

Mi Nona Julia

Soy uno de los nietos que tenía inclinación especial por Italia y todo lo relacionado con ella, más o menos desde los 5 años de edad, oyendo a mi abuela Julia que trataba de hablar en castellano, y aunque no comprendía lo suficiente su cocoliche, yo disfrutaba sus charlas. No estaba en su intención aprender nuestro idioma, y ahora, con mi profesión, la psicología y psiquiatría, me doy cuenta de que ella daba la pauta de una resistencia obsesiva, generando cierto resabio de haber dejado su tierra lejana y hay pocos italianos auténticos que aun tienen esa misma modalidad.

Mi abuela no tenía estudios, y no sabía leer ni escribir, pero esto no invalidó el gozar de una gran perseverancia, tener fuertes convicciones y una gran fe cristiana a través de su catolicismo a ultranza; respetuosa de todas las fechas del calendario católico. Amante y admiradora de su Ancona natal y ferviente defensora de la naturaleza, en especial de las plantas; ella siempre me hablaba del Giardino d’ Italia, en Marche, (Jardín de Italia), que aun lo es; y quiso trasladar ese jardín a una inhóspita Pampa en un pueblo llamado Alvarez de Toledo, perteneciente al partido de Saladillo, donde yo nací. Aun hoy en día en ese lugar vive otro nieto, un primo mío, 11 años mayor que yo, y allí todavía quedan naranjos, limoneros, granadas y otras frutas hechas por semillas naturales, sembradas por ella, nada de injertos como ahora,; aun quedan resabios de su viejo horno de barro donde religiosamente todas las navidades hacia sus riquísimos panteones. Además, forjo una pequeña industria casera de hilado de lanas, y llego incluso, pasados sus 87 años de edad, a hacerles prendas tejidas a sus bisnietos y tataranietos.

Italianos en el mundo

Sin desmerecer a mis otros abuelos, mi nona Julia fue la líder de todos ellos.


Recent Posts
Archive
Seguinos en:
  • Facebook Basic Square